Poder y series

Política para seriéfilos

POr mucho que quieras la paz... si la plantas así, malo

Libertad, igualdad y élites: El estado Fallido de New Caprica

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Hay tres motivos por los que puedes NO leer esta entrada: porque no te interese, porque es teoría política un poco densa o porque contiene spoilers mínimos de Legend of Korra, y relativamente importantes de Battlestar Galactica.

POr mucho que quieras la paz... si la plantas así, malo

POr mucho que quieras la paz… si la plantas así, malo

Uno de los términos más generalizados en el momento político actual en España ha sido “la casta”. A nivel mundial hablamos de l 1%. Se trata de colectivos que tienen una posición de poder en el sistema político actual. Esto es, desde la óptica crítica, una perversión del sistema. ¿Por qué? Porque estos colectivos definidos tienen una posición que está consolidada de manera que ni es derivada de sus méritos, ni es posible quitarles de ella por sus errores. Se trata, por lo tanto, de un modelo político en el que hay una desigualdad de partida: un grupo de personas, por unas condiciones derivadas de su posición actual, ejercen el poder sobre el resto de la población sin importar la voluntad de esta y si lo hacen bien o mal.

Esta es la filosofía que ha agitado especialmente desde 2008 la escena política a nivel mundial (y no solo occidental). Occupy Wall Street, los Indignados (y luego Podemos), la primavera Árabe, las revueltas estudiantiles en Hong Kong: se trata de protestas contra un modelo político que en muy poco tiempo y por todos sitios se ha considerado injusto e inegualitario. Sin embargo la desigualdad está grabada en el ADN de las estructuras políticas y sociales, por lo que tenemos que preguntarnos ¿hasta qué punto la desigualdad es tolerable en un sistema político? ¿Como afecta la reducción de la igualdad a la libertad individual?

Si hay poder no hay igualdad: Amon y los igualitaristas

Cuando el Avatar Korra llega a Republic City al principio de Legend of Korra ella tiene el sueño de mantener la paz y el equilibrio en el mundo. Sin embargo su primer gran desafío es algo a lo que ninguno de sus antecesores se ha enfrentado antes: no se trata de que una de las 4 naciones muestren su supremacía en el mundo, sino de que los “no benders” (los que no pueden controlar los elementos) son ciudadanos de segunda. Este movimiento está capitaneado por Amon, el jefe de los igualitaristas, que considera que el dominio de los elementos  (el “bending”) es la base del mal y de la desigualdad en el mundo.

Sintiéndolo mucho, creo que Amon tiene una parte muy importante de razón. El mundo en el que vive Korra se basa en el control del gobierno de representantes “benders” de los cuatro pueblos. Los policías son benders, y el crimen organizado también está en control de los que dominan los elementos. Lo mejor que le puede pasar a un “no bender” (una persona normal) es tener un negocio (el señor Sato) y no cruzarse con la mafia… y ya está. De esta manera una parte muy importante de la población no puede ni acceder al poder, ni se encuentran protegidos por las autoridades. De hecho se sienten completamente desamparadosante criminales, poder e incluso policía.

LA verdad es que carisma tiene

LA verdad es que carisma tiene

No hay paz si no hay igualdad.

El inicio de Battlestar Galactica es tremendo y demoledor: un genocidio humano a escala interplanetaria. Esta acción es la respuesta final que dan los Cylon a sus creadores humanos a una guerra inciada años antes fruto de una revolución. La rebelión de los androides viene porque como creaciones mecánicas de los humanos su cometido vital es obedecer a los humanos y realizar sus trabajos. Sin embargo, la aparición de la personalidad y la voluntad entre ellos (tocada con menos acierto en Caprica), les otorga el deseo de libertad y emancipacíon.

La cuestión es que la convivencia es imposible y se firma un armisticio en el que cada uno se va por su lado. Realmente es muy difícil crear una sociedad cuando hay unas desigualdades tan profundas y, hasta la fecha connaturales. Sin embargo, los Cylons, igual que en el Juego de Ender, piensan que mientras existan los humanos su libertad no será posible. ¿Son radicales? Desde luego. ¿Tenían muchas opciones? Realmente no.

No obstante después de reflexionar (bajo el liderazgo de Boomer y Caprica 6) deciden que quizá si puedan vivir juntos. El problema ahí es que los cylon son muy superiores tecnológicamente a los humanos, que, en realidad están tutelados por ellos. Sin embargo, la diferencia más grave e importante del sistema es que los Cylon pueden resucitar y son, por lo tanto, inmortales. Ya hemos hablado del monopolio de la violencia: ¿Cómo puedes ejercer algún tipo de autoridad o de ley con alguien a quien, hagas lo que hagas, no le va a pasar nada? De ninguna de las maneras. Esa sociedad es inegualitaria por naturaleza, con diferencias irreconciliables y, por lo tanto, muy difícilmente viable.

Finalmente, la serie acaba con una hermandad entre cylons “humanoides” y humanos, pero con varias condiciones que no son baladí:

  • Los cylon pierden la capacidad de resucitar: ahora pueden morir, lo que es más que importante para garantizar que van a cumplir la ley común
  • La tecnología, TODA la tecnología, tiene que desaparecer, de manera que tanto cylons como humanos se encuentren en igualdad de condiciones no solo entre ellos, sino entre ellos y los pobladores de la Tierra que encuentran.

Estados fallidos, élites e igualdad.

A raíz de la crisis económica se ha hablado mucho de las élites extractivas y de estados fallidos (a partir de la obra de Acemoglu y Robinson que adapta, a mi parecer de manera patatera, Cesar Molinas). La idea de principal es que el sistema de poder está tan desequilibrado en favor de sus titulares que todo funciona para su mantenimiento en el poder (y enriquecimiento) sin ofrecer cobertura, protección o ayuda (las bases del pacto social) a los ciudadanos. Cuando esto ocurre tenemos un Estado fallido: la naturaleza por la que hay un pacto político no se cumple y, por lo tanto, el pacto no funciona. Solo queda o la perpetuación de la injusticia o la (difícil) modificación radical del sistema.

Para alcanzar una sociedad entre cylons y humanos los primeros renuncian (o mejor dicho, pierden) muchas de las cosas que le son connaturales. Sin embargo, esta transición se basa en la propia Guerra Civil que se monta entre los androides por la defensa de la libertad entre sus congéneres. En el caso de Legend of Korra, Amon, el jefe igualitarista, lo que se propone es eliminar todo el “bending”, la base de la desigualdad. Sin embargo, los benders son personas que han nacido con esa habilidad y, como bien refleja la serie, privarles de ello es privarles de una parte muy importante de su naturaleza, así que se genera un modelo político que permita la integración de las diferencias de las personas. Se trata de un modelo menos asentado en las condiciones naturales de las personas.

Digamos que la igualdad es muy importante pero se complica en su relación con la libertad y la individualidad. La típica acusación liberal de la paradoja comunista es que la igualdad viene de la eliminación del individuo y de la incapacidad de asimilar la diversidad. Sin embargo, las  teorías marxistas, neomarxistas y, en parte las críticas al sistema político actual, denuncian que las desigualdades reales son tan importantes que en ese caso es imposible ejercer la libertad (argumento muy utilizado por la señora Jennings en The Americans como buena agente de la KGB). Sin embargo, parte del éxito de la democracia liberal occidental (apuntalada luego por el estado social) es que durante mucho tiempo una parte muy importante de la sociedad podía mantener un nivelde igualdad “razonable” con una cierta libertad e individualidad (aunque autores críticos como Fucault señalan que, realmente el individualismo liberal es una ilusión ficticia mermada por la presión social y el consumismo), lo que parece estar fallando y lo que nos lleva a la situación actual.

La cuestión es que este modelo más o menos consolidado se ve sometido a tensiones crecientes como la crisis económica o, lo que no es menos importante, la fragmentación social. El modelo democrático de la segunda parte del siglo XX tenía un pilar sencillo en el que la población de los países era homogénea y las demandas de las minorías eran poco aceptadas (matrimonio homosexual o ecologismo son elementos que eran implanteables en los años 70, por ejemplo). De esta manera mantener la igualdad entre toda la sociedad y respetar las diferencias de la población (y definir hasta qué punto hacerlo) es la clave y el problema de los sistemas políticos del mañana.

 

 

 

Autor: craselrau

doctor en ciencias políticas, friki, cocinillas y bloguero. Analista web y colaborador en todoseries.