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Política para seriéfilos

Godwin para principiantes… una breve guía introductoria del fascismo

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Foto de Mike Godwin.

Mike Godwin, un visionario de lo que iba a ser tu timeline de twitter. Fuente

Con la efusividad que reina en las redes sociales, la Ley de Godwin ha alcanzado su edad de oro. Hoy en día es muy fácil llamar (o que te acaben llamando) nazi. Todos son nazis, o todos somos nazis. Los nazis son los otros. Los fascistas son ellos. El uso de estos términos ha llegado a las tipologías políticas pop. De hecho, hace unos días me desayuné con esta frase:

Acabemos con el totalitarismo anarcofascista

Solo puedo decir, que para mi suena como sonaría para cualquier adulto:

Caca, culo, pedo, pedo, feo

Es decir, un amasijo de palabras feas sin mayor sentido. Así que, Poder y series, en su vocación de servicio público, presenta una guía gráfica para poder insultar sabiendo lo que dices. Adicionalmente, también puedes valorar si lo que te está llamando ese señor tan simpático en twitter con una foto de Fry (o de quien sea) se adapta a tu manera de ver el mundo o no. Además, vamos a poner ejemplos para que podáis haceros a la idea.

 

Formas políticas no democráticas.

Todos estos insultos hacer referencia a formas políticas concretas que se identifican por un par de factores:

  • No tienen ningún atisbo de democracia
  • No hay sistema de limitación y equilibrio de poderes.

Hay que aclarar dos cosas. Las formas políticas son abstracciones que hacemos los politólogos para poder clasificar una situación concreta. Esto quiere decir que son modelos. Para bien o para mal, ningún sistema político encaja al 100% con ninguna de estas definiciones. Del mismo modo, tampoco existe una democracia 100% perfecta. De hecho, uno de los temas típicos de la ciencia política es hacer algún sistema que nos permita diferenciar formalmente una democracia de lo que no lo es. El problema está en hacer una definición que permita asignar a lo que creemos una democracia este término sin asignárselo a quien no lo sea. Difícil ¿verdad? Pero al menos puedes hacer congresos y escribir libros.

Estas formas políticas solo se pueden definir a la luz de los sistemas democráticos liberales. La principal definición de estos modelos es la falta de los valores que definen la democracia liberal como la separación de poderes, el pluralismo político o los derechos fundamentales. Es por ello que este artículo no usará NADA de Juego de Tronos.  El mundo de poniente no tiene ni una concepción social ni individual que lo permita. Así que considerarse un (o una) Khalessi de la democracia es un poco un postureo, porque, si no lo habéis notado, ahí no votan más que los de la Guardia de la Noche y los de las Islas del Hierro.

Fascismo.

El fascismo es uno de los términos que más fácilmente salen a la palestra. Lo hace tanto en su nombre oficial, como en su cariñoso apelativo “facha”. Más allá del folclore popular, el Fascismo es una forma política en la que el Estado asume un papel moral respecto a la sociedad. Usamos el término de la italia de Mussolini. El Estado, suplantado por una estructura política identificada (generalmente un partido o movimiento político), decide cómo debe actuar la sociedad y cada uno de sus individuos, incluido su plano íntimo y personal. Es decir, ya no es solo que obedezcas al lider, sino que hagas lo que dice el lider incluso para dormir.

Evidentemente, el fascismo requiere, como decía una estructura política importante. Controlar la intimidad de la gente es algo costoso y constante. De esta manera el partido (o movimiento) no sólo predica y da la brasa con la moral, sino que, además, ejerce el control social. Como la acumulación de poder es grande y resulta que el Partido sabe de por sí mismo lo que hay que hacer, normalmente las instituciones civiles son dadas de lado y el control efectivo lo lleva ese partido.

Evidentemente hay más particularidades. Por ejemplo, el Estado y su moral se anteponen al individuo (todos somos contingentes) a todos los niveles. Toda la economía, la educación, la sociedad se gestiona de manera vertical desde el Estado (controlado por ese partido).

Imagen de El Cuento de la Criada

Imagen fácilmente identificable de fachas fetén. Fuente

Para hacernos a la idea, el fascismo es muy parecido al Gilead de El Cuento de la Criada. Una estructura política asume el control del Estado, lo hace extensivo a toda la sociedad y acaba regulando todo.

Nazismo.

El Nazismo es el supercampeon de  los insultos políticos. El nivel de maldad  (y eficacia) del III Reich ha llevado a que difícilmente imaginemos algo peor. Sin embargo, es casi una excepción por dos características especialmente definitorias.

En primer lugar los Nazis son como los fascistas de toda la vida, pero con un plus de supremacía racial. Es decir, no sólo es que el Estado sea quien controle y genere la moral, es que ese Estado existe sólo al servicio de esa raza en concreto. Es decir, todo se hace para que el Estado sea fuerte, pero ese está destinado a servir de soporte a esa raza.

En segundo lugar, derivada de esta idea de superioridad racial, está la cuestión imperialista. Todos los fascismos tienen un importante componente nacionalista (no es una identificación con nada, ¿eh?). Sin embargo tienen una onda expansiva controlada: su territorio y, como mucho, sus aspiraciones históricas. Sin embargo el nazismo, al considerar una raza superior, considera que todas las demás deben estar subordinadas a aquellas o directamente desaparecer.

Foto del John Smith de The Man in The High Castle

A este le puedes decir Nazi sin que te diga nada ni de Godwin ni de leches. Fuente

Existen miles de referencias al nazismo en el cine, sin embargo, creo que The Man in the High Castle es el que mejor representa la auténtica vocación final del nazismo. Un sistema que pretende eliminar cualquier estructura política que no sea la de los arios (trama especialmente importante en la segunda temporada).

Totalitarismo.

El totalistarismo es distinto al fascismo. Igual que ocurre en el fascismo hay una estructura política (El Partido) que asume el control total del Estado. Sin embargo, la visión de este sistema es distinta en el nivel de control social que realiza. Ojo, no quiero decir que no lo haya, que lo hay y mucho, sino que hay esferas en las que no participa tan directamente.

Esta forma política se caracteriza por que todo lo que hace el Estado está al servicio del partido, así que, en realidad, es este el que manda. Adicionalmente, el partido no suele dejar que otras ideologías políticas anden por ahí (de ahí el termino totalitarista, es una ideología total del estado). Sin embargo, aquí el partido no suple las funciones civiles del Estado, hay una policía, un ejército, y demás, de tipo civil y separado estructuralmente del partido. Puede parecer una tontería, pero es un matiz bastante importante, incluso si para ejercerlos hay que estar afiliado al partido.

Oleg Burov, de The Americans

Funcionario de sistema totalitario en horas de servicio. Fuente

El totalitarismo lo podemos ver cláramente reflejado en la URSS de The Americans. El Partido Comunista es el que impide el ejercicio de cualquier ideología concurrente en el territorio y es el que decide cómo debe actuar al estado. De hecho, los que muchos consideráis presidentes de la URSS en verdad eran los Secretarios Generales del PCUS, quedando el otro puesto dedicado a cuestiones más simbólicas.

Autoritarismo.

El autoritarismo no precisa de un sustrato ideológico por detrás para existir. Le basta con tener el control del estado y ejercerlo verticalmente sin capacidad de discusión. Normalmente un régimen autoritario elimina la separación de poderes y los sistemas de decisión popular (vamos votar) y lo hace de arriba a abajo. En muchos casos se hace con una coartada ideológica, pero en muchos casos se hace por cuestiones prácticas  (la gravedad de la situación, la urgencia, etc.)

Sin embargo, el autoritarismo no tiene necesariamente que copar toda la acción política y judicial. Es decir un régimen autoritario no tiene por qué meterse en la justicia criminal o administrativa. De hecho, hay regimenes autoritarios que pierden juicios por las mismas normas que han dictado (eso sí, de manera autoritaria). No por ello dejan de serlo.

Foto de los centuriones Cylon llegando a Nueva  Caprica

Regimen autoritario instaurándose. Fuente

Los sistemas autoritarios tienen poca gracia, así que no tienen muchos ejemplos. Sin embargo, creo que la Nueva Cáprica de Battlestar Galactica es un gran ejemplo. Los Cylon consideran que los humanos tienen que ser guiados por ellos para mantener la paz e intentan controlar las cuestiones que consideran importantes, pero no tienen ni partido, ni controlan individualmente a la población. Generan sus códigos normativos para perseguirlos pero, por así decirlo, sin hacerse trampas al solitario.

Dictadura.

La dictadura es la última de las formas políticas que vamos a tratar. Realmente una dictadura tiene un carácter personal que no tienen el resto. No quiere decir que no lo tengan: el nazismo dependía de Hitler, como el fascismo de Mussolini o el totalitarismo Stalinista de, bueno, Stalin. Sin embargo tienen otros elementos adicionales debajo que no necesariamente están en las dictaduras.

El término es tan antiguo como los griegos o romanos. Un dictador entonces acaparaba el poder de manera temporal para resolver alguna situación, fuera una invasión o una guerra civil. Sin embargo, mientras que en el mundo antiguo era una fórmula relativamente aceptada y otorgada, en el moderno no es así. Un dictador normalmente asume el poder de manera unipersonal apuntalando el sistema político sobre él. A diferencia de los demás sistemas que son menos personales, sin dictador no hay dictadura. Es algo que sabemos bien en España.

Foto de Cuéntame Como Pasó

Antonio Alcántara, Merche. Antonio Alcántara. Fuente

No recuerdo muchos casos que retraten directamente dictaduras en la tele. Quizá sólo podamos aferrarnos a series con un importante trasfondo histórico como Vientos de Agua o Cuéntame como paso.

Resumiendo.

Como decía, estas fórmulas son abstracciones ideales. Generalmente, cualquier sistema no democrático suele tener diferentes componentes en distinto grado de varias de ellas. Adicionalmente, debemos tener en cuenta que los sistemas políticos son algo vivo. Es decir, el franquismo (por poner un ejemplo cercano) tuvo etapas fascistas, totalitarias y autoritarias, aunque la figura del dictador fue siempre clave. Del mismo modo, aunque podamos encontrar similitudes de algunos aspectos de estos tipos en el sistema político, no siempre podemos considerarlo así. Un sistema político puede excluir de su participación determinadas opciones políticas  (rasgo que podría compartir con el totalitarismo) sin dejar de ser democratico. Por ejemplo, muchos países han prohibido partidos formalmente nazis o comunistas pero no creo que podamos considerarlos como tal.

Sin embargo, pese a lo gustoso de insultar a alguien cuya postura política te incomoda, no está bien banalizar estos términos. Si llamamos nazis, fascistas o lo que sea a gente que no lo es, al final acaban apareciendo los auténticos y es más complicado ubicarlos. Esto es algo que hemos visto recientemente.

Autor: craselrau

doctor en ciencias políticas, friki, cocinillas y bloguero. Analista web y colaborador en todoseries.