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La libertad de expresión en las series: de John Adams a Alicia Florrick

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Je suis Charlie

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La semana pasada prácticamente todo el mundo se sintió abrumado por los hechos de Charlie Hebdo en París. La reivindicación de los terroristas como una “venganza del Profeta” levantó en no pocos sitios un debate que aparece con bastante frecuencia los últimos años: la libertad de expresión y sus limitaciones. El debate es especialmente interesante pero, a mi juicio, se debe en gran medida a que, para bien o para mal, en Occidente existe un amplio margen de libertad de expresión y no somos conscientes de su valor y de su necesidad en el modelo social contemporaneo. Por lo tanto, quiero detenerme un poco y hablar de sus fundamentos, historia y pormenores en los debates actuales. Vayamos al asunto.

Este post se centra en las democracias occidentales (especialmente de Europa y Norteamérica), el resto de casos no los conozco con detalle ni creo que sea honesto tratarlos en este post porque sus problemas son muy diferentes.

Los orígenes del concepto

El concepto de la libertad de expresión procede de la Ilustración momento a partir del cual se concibe como un derecho fundamental del hombre. Se trata, por lo tanto de una concepción en la que la expresión forma parte indisoluble de la persona y que por lo tanto no se puede limitar por parte de ningún poder legítimo. Dicho de otro modo, limitar de cualquier manera la libertad de expresión convierte a cualquier gobierno en ilegítimo: una tiranía.

Paul Giamatti de John Adams

Paul Giamatti de John Adams

Para encontrar ejemplos acerca de este fenómeno nos fijaremos en John Adams, miniserie de la HBO que recomiendo muchísimo tanto por su historia como por las enormes interpretaciones de Paul Giamatti y Laura Linney y Stephen Dillane. El interés de esta serie que cuenta el periplo del primer vicepresidente de EEUU, y segundo presidente, desde los inicios de la revolución hasta su muerte radica en que recoge la construcción política de EEUU con un enorme detalle. Lo más extraordinario de la Revolución Americana frente a las Europeas es que no solo se hacía contra un sistema parlamentario, sino que construía un país desde cero. Esto que puede parecer menos relevante, es muy importante porque permitió desarrollar las ideas ilustradas al máximo, tal y como explica Tocqueville en La democracia en América. Mientras que en Europa la libertad de expresión ha ido dando saltos hacia adelante y hacia atrás en una lucha contra sistemas establecidos en EEUU ha estado siempre alli.

¿Qué nos enseñan Adams, Jefferson y demás? Pues básicamente que los individuos nacen libres y que cualquier limitación de esta libertad solo puede hacerse en los ámbitos que no estén protegidos por esos derechos propios. El corolario es que todo hombre debe tener los medios para poder defender esos derechos de cualquier intento de limitación, bien sea por particulares, bien sea por el Estado. Esta concepción blinda muy especialmente el derecho a tener armas y la libertad de expresión.

La libertad de expresión es, por lo tanto, fundamental para el hombre porque le permite realizarse plenamente pero, además, porque es la base para luchar por la libertad. Si pensamos en los señores responsables del pensamiento ilustrado en su mayoría fueron perseguidos por tener y expresar ideas contrarias al poder, podremos entenderlo mejor. Precisamente el sentimiento religioso fue uno de los puntos que motivaron (en Europa) la necesidad de garantizar la libertad de expresión. Pensemos que, por ejemplo, Goya tuvo que dejar España por, entre otras cosas, sus críticas a la Iglesia. Digamos que la necesidad de llevar al máximo la protección de la libertad de expresión es, básicamente, porque cualquier limitación que se ponga a ella permite la tiranía (a fin de cuentas, quien tiene capacidad para limitar es el poder, sea el Estado, una Iglesia o cualquier entidad).

El estado de libertad de Expresión.

Las demandas y objeciones a la libertad de expresión son tan grandes y tienen tantos matices que serían muy difíciles de atisbar en un solo post (a parte de que no me acerco a ser un experto en la materia). En términos generales podemos decir que en Europa hay limitaciones en lo que se refiere a hacer apologías de comportamientos y actitudes directamente lesivos contra las personas (por ejemplo, apologías de diversas organizaciones e ideas catalogadas como terroristas) y la negación de aspectos especialmente despreciables por la sociedad (negacionismo de, por ejemplo, el Holocausto nazi). En algunos casos aspectos políticos históricos o culturales se encuentran limitados penal o civilmente (como, por ejemplo, en España la ofensa al sentimiento religioso). En principio, podríamos decir que el Ichawood Crane de Sleepy Hollow no podría entender de ninguna de las maneras estas limitaciones.

En Estados Unidos el problema es diferente dado que, como Tocqueville previó, entre otros factores, la libertad de expresión de la mayoría podría aniquilar la existencia de la minoría. Este problema es el que podemos ver en aspectos como la enseñanza del creacionemo en Estados conservadores. Esto llega a niveles más extremos cuando Will McAvoy en The Newsroom se enfrenta en la primera temporada a los hermanos Koch, financiadores de un Super Pac. En el modelo americano la financiación de candidatos políticos se considera una parte del ejercicio de la libertad de expresión. Hasta 2010 los fondos tenían una limitación a aportar a un candidato, a partir de 2010, tras sentencia de la Corte Suprema, las limitaciones de financiación a un candidato se eliminaban y podían crearse super fondos de financiación de partidos (Super PAC), lo que, de facto, hace que aquellos que tienen más medios puedan influir con más fuerza en la campaña.

Los principales desafíos

 

El principal desafío de la libertad de expresión actualmente es un combo de THE GOOD WIFEglobalización y postmodernidad. Por un lado, la libertad de expresión es una criatura del Estado Nación: entidades políticas más o menos estáncas y homogéneas. Dicho de otro modo, que en España en el siglo XIX (o hasta casi finales del siglo XX) se hicieran anuncios de negros con pinta de aborigen anunciando colacao o conguitos no era un problema hasta los 80 porque no había casi negros en España. No es que estuviera bien, es que no había quien se quejara. Ahora, sin embargo, las sociedades occidentales son más diversas. Por otro lado, nos encontramos en los tiempos de la postmodernidad en los que no hay UNA única razón: cada opinión quiere, al menos, el mismo respeto que la más respetable. De esta manera, criticar a los veganos, a los creacionistas, a los evolucionistas, a cualquier relilgión o club de amigos (con mi respeto a todos ellos), exigen un trato que no les ofenda.

La cuestión es cuando ese disenso pasa a mayores y no se limita a pedir respeto,  disentir, rebatir o desacreditar: sino cuando se solicita la limitación  del derecho esa misma libertad. Esto se puede ver especialmente en las series de abogados, y, sobre todo, en lo que es el derecho civil. Uno de mis recuerdos de la increible serie La Ley de Los Ángeles es en un capítulo (The Silence of Lambkins, s06e19) en el que una asociación de patriotas americanos solicitaban la retirada del mercado de unos preservativos llamados “Patrioras” decorados como la bandera americana por ser ultrajantes. Finalmente, la compañía, defendida por Stuart Markowitz,  ganaba el juicio porque alegaban que el uso de los preservativos expresaba el amor hacia la patria.

Libertad de expresión, prensa y redes sociales.

Evidentemente si hay alguien con una libertad de expresión reforzada (al menos teóricamente) es la prensa. Si la libertad de expresión individual permite la realización del ser humano, la libertad de prensa debe ejercer de contrapoder a lo establecido. A través de su ejercicio independiente, libre y asegurado (como nos ha repetido hasta la saciedad Aaron Sorkin en voz de Will McAvoy), se establecen los medios para que la ciudadanía pueda evitar especialmente los abusos de poder. Es por esto por lo que es precisamente tan criticada la presencia de gobernantes en la manifestación de París que han restringido precisamente esta libertad.

No obstante, la libertad de prensa tiene, tradicionalmente, como límite la calumnia (la de expresión también, pero son casos menos relevantes al tratarse de particulares cuya incidencia es menos grave) Uno de los problemas es que las limitaciones de la libertad de expresión es la calumnia. Mentir acerca de alguien no está amparado por ella, especialmente cuando se trata de la prensa y de las repercusiones de su discurso. En este caso el gabinete de Alicia Florrick es todo un rosario de ejemplos interesantes sobre la limitación. Por un lado tenemos en los medios tradicionales: como bien dice el Juez Abernathy en Infamy (s01e11), la calumnia no es la simple mentira, sino realizarla a sabiendas de que lo es. Es decir, requiere de intencionalidad para que sea considerada tal.

Un último y jugoso giro en este particular son los medios sociales. En este caso ¿un medio que alberga una opinión particular es responsable de ella? Pues bien, pese a que en España si lo es de manera civil (por la célebre doctrina Ramoncín, que hace que un medio tenga que pagar por responsabilidad civil de comentarios juzgados como injuriantes por parte de sus usuarios),en Estados Unidos la responsabilidad es menor y se suele limitar a la eliminación de esos comentarios (aunque esto siempre es tan voluble como hasta que un juez entienda que sí que son responsables civiles del contenido), como de nuevo muestran en The Good Wife en Whack-a-mole (s05e09)

En resumen podemos decir que la libertad de expresión es uno de los pilares de nuestro modelo social por muy buenas razones. La cuestión es que si bien su mantenimiento y defensa ha sido siempre complicados, las condiciones actuales de la sociedad lo llevan a debates que son cada vez más complejos y sensibles. Sin embargo no debemos olvidar que si precisamente está blindada no es sólo por esa importancia sino porque es muy probable que sea atacada. No se defiende porque pueda ofender, se tiene que defender precisamente porque en su naturaleza está la ofensa. Del mismo modo, en su misma naturaleza está el debate y no la violencia.

 

PD: Aunque es un poco off-topic, debido a la naturaleza de los ataques no puedo hacer otra cosa que recomendar el episodio de El Ala Oeste de la Casa Blanca Isaac and Ishmael (s03e11), que fuera de toda trama serializada, aborda el tema del terrorismo integrista.

Autor: craselrau

doctor en ciencias políticas, friki, cocinillas y bloguero. Analista web y colaborador en todoseries.