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Sistemas políticos eficaces y revoluciones: Tom Zarek for president

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Este post tiene spoilers moderados de Battlestar Galactica (1ª y 4ª temporada) Los Juegos del Hambre (primera película), Legend of Korra y Juego de Tronos (primera temporada). Es decir, si vives más allá de 2011 es posible que ya estés al tanto de todo lo que se cuenta, pero visto que hay mucha gente que va a su ritmo, avisado está.

 

La eficacia de un sistema político es un aspecto que se mira muy poco entre el público general. Normalmente se utilizan términos como justicia, equitativo, igualitario, liberal… pero realmente nunca se habla de si un sistema político hace lo que debería hacer. Es decir, más allá de aspectos ético morales respecto al modelo social que tiene que configurar, si el sistema contribuye a mantener la estructura de poder y la paz social. Un sistema político tiene en su dimensión funcional, ( aquello que debe hacer, igual que un coche moverse, o un encendedor dar llama) que mantener tranquilo a quien manda y que la gente no vaya montando revoluciones cada quince minutos. Es decir, yendo a ejemplos de máximos (y sin querer defender su filosofía ni su existencia), Corea del Norte tiene un sistema enormemente eficaz por apisonamiento de los ciudadanos, otra historia es que sea eficiente (porque es muy probable que toda la economía de Corea del Norte, o parte de ella sirva sólo para mantener el orden establecido). Sin embargo Siria tiene un problema de sistema político evidente en el que directamente solo sirve para una parte (mantener la estructura de poder) sin poder cumplir con la segunda (mantener la paz social), lo que afecta directamente a la primera. ¿Por qué pasa esto?

Satisfacer a las minorías: Darles esperanzas para que sigan obedeciendo.

En Los Juegos del Hambre, el Presidente Snow habla con Seneca Crane, organizador de los juegos, acerca de la auténtica naturaleza de los mismos. En resumidas cuentas, los juegos retratan las dos dimensiones del poder absoluto: el quitar lo que quiera (los hijos de sus ciudadanos), pero, a la vez, garantizar que tenga un mínimo de esperanzas por las que mantenerse obedientes al poder.

Un lider revolucionario con pelazo

Lecciones de filosofia política con el Presidente Snow

La primera premisa es común en los sistemas políticos, aunque más acusada en los que tienen “poca popularidad”. Es decir, estes en una democracia o no, siempre hay una parte de uso de la fuerza más o menos claro que te quita las ideas de, por ejemplo, decapitar a los dirigentes del gobierno.

La segunda cuestión es más interesante; la capacidad de obtener algo dentro del sistema. Un sistema político que mantiene el orden en una sociedad trata de mantener contentos (o no muy enfadados) a un porcentaje importante de sus ciudadanos. Dado que atender individualmente es complicado, lento y muy poco eficaz, lo normal es que se trate de dar salida a colectivos sociales más o menos definidos con aspiraciones claras. De esta manera, lo normal es que se trate de dar cabida a las demandas y necesidades de los ciudadanos. Esto no es por hobby ni por altruismo, sino porque cuando los ciudadanos sienten que el sistema  es incapaz de atender a sus reclamaciones, suelen o largarse (y dejar de votar, o irse a otro sitio), o liarla (hacer una revolución, independizarse, matar reyes, ese tipo de cosas que dan carnaza), llamemoslo indignados, élites extractivas o como queramos.

Este tipo de satisfacciones pueden ser parciales o comunes. Por ejemplo, si tenemos un sistema como  la américa de los 50, que discrimina negros, homosexuales y mujeres (por decir tres colectivos) y cada uno tiene sus expectativas e identidades diferenciadas, el sistema se desestabiliza pero con suerte puede ir gestionando los cambios poco a poco: se adapta. Por otro lado, si tenemos un sistema en el que hay un colectivo muy relevante de ciudadanos que es sistemática ignorado en sus aspiraciones, o bien te resguardas en las bayonetas atemorizándoles para mantener el sistema, o bien puedes ir preparándote para las curvas que vienen, tal y como pudimos ver en la Sudáfrica del apartheid (por poner un ejemplo poco polémico)

La alternancia y la revolución

La sociedad que se mueve bajo un sistema político es plural. Tiene una enorme cantidad de intereses en torno a los cuales se articulan las personas. Muchos de ellos son compatibles (por ejemplo, el interés por la educación universal y laica y el interés por la protección sobre el medio ambiente). Sin embargo, dentro de la sociedad, el peso de estos intereses no es el mismo en el tiempo, ni las posiciones en torno al debate que suscitan son siempre compatibles. Por ejemplo, querer independizarse de un Estado o no querer independizarse no es algo compatible salvo que seas el PSC, caso en el que esto no importa demasiado.

En un sistema democrático esto suele tener acomodo por dos vías. Por un lado las elecciones libres permiten que los partidos políticos vayan negociando con los distintos grupos de interés (los más activos) para dar cabida a sus reclamaciones. Esto se hace por el propio sistema electoral, que permite que diferentes coaliciones de intereses participen en el poder, o sean más sensibles a ser escuchadas. Por ejemplo, puede haber posiciones diferentes respecto al matrimonio homosexual, y puede ser que, en caso de existir un grupo de presión que defienda su legalización no esté integrado en los partidos susceptibles de gobernar o grupos afines a este. Así encontramos que, dentro del sistema, hay un gran numero de posibilidades de que, si bien no consigas todos tus objetivos, puedas lograr lo suficiente como para mantenerte en él.

La exclusión del sistema y la legitimidad.

Sin embargo puede darse el caso de que un colectivo esté fuera  de los circuitos del poder. No se trataría solo de que no pueda formar parte del gobierno, sino que la propia estructura del sistema hace imposible que sus expectativas sean saciadas. Da igual que sean muchos, tengan razón o estén muy enfadados y enfadadas, quieran lo que quieran la respuesta no será un no, será silencio. En Legend of Korra, en su primera temporada, la mayoría de la población de Republic City, los no benders no tienen ningún tipo de representación en el gobierno de la ciudad. A esto se suma que ni la policia ni los delincuentes son como ellos. Incluso, siendo el industrial más rico de la ciudad, a lo más que puedes aspirar es a ser… muy rico. Dicho de otro modo, la única opción es conformarte con la nada, o intentar cambiar el sistema.

Otro caso muy claro es el que Tom Zarek supone en Battlestar Galactica. El terrorista preso que sobrevive al exterminio de la humanidad es el que debe recordar al sistema legítimo que para ser legítimo debe de partir de la integración de la sociedad. Ser la presidenta porque nadie superior a ti ha sobrevivido es un accidente: la humanidad para sobrevivir necesita un sistema que pueda integrar las voluntades de todos los humanos, incluidos los presos. En este caso no hablamos tanto de un colectivo excluido, como de cambiar el sistema para que el conjunto de la sociedad se articule. Por ello,por ejemplo, se genera un senado con representación de las diferentes naves.

Es por ello que el poder, el Estado, o bien apaga a las bravas toda disidencia posible o debe ser capaz de inegrar esas

Podemos, círculo de Poniente

Podemos, círculo de Poniente

expectaciones. En  este sentido la política es la que da la voz a esos intereses, pero es el sistema el que debe garantizar que esas voces se oyen. Aeris Targarien, a parte de estar loco y quemar a cualquiera, tiene un problema importante que le lleva a la revolución: su papel como rey de acoger las peticiones de las demás casas nobles de Poniente y poder responder (al menos a algunas), fracasa. Por ello, todos los que se sienten excluidos de ese sistema (como Baratheon y Stark) y alguno que ve que el tema va mal para el rey loco (los Lannister), montan su propia coalición de interés para poder acabar con él (no hace su trabajo) y montar otro sistema.

 

Es por ello que la democracia suele funcionar bien… hasta que deja de hacerlo. No querer escuchar de ninguna de las maneras las expectativas de un grupo muy relevante de la población  es un fracaso del sistema que, o bien puede acabar eliminando a los disidentes, o cambiando (no siempre de manera pacifica), el sistema. Esperar a que los grupos desaparezcan, o que cambien de intereses (juzgue el sistema estos fundados o no) por el simple hecho de cerrar los ojos, no basta, lo llames casta y gente, Cataluña y Madrid, etc.

 

Autor: craselrau

doctor en ciencias políticas, friki, cocinillas y bloguero. Analista web y colaborador en todoseries.