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Política para seriéfilos

Versalles: Cuando el Estado era él.

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George Blagden (Louis XIV)

George Blagden (Louis XIV)

Una de las frases con mala prensa en el imaginario político contemporáneo es la divisa de Luis XIV, El Estado Soy Yo. Sin embargo, más allá de lo complejo que es hacer juicios sobre criterios actuales de un pensamiento de otra época, dicha frase es fruto de uno de los personajes y tiempos más decisivos para el mundo actual: Luis XIV. El Rey Sol representa, en realidad, la creación del estado tal y como lo comprendemos: una unidad política en la que sólo impera una norma, algo practicamente impensable solo 50 años antes. ¿Cómo nos explica la super producción de Canal Plus Francia este periodo de la historia?¿Qué detalles de la serie nos ayudan a entender el mundo actual?

 

 

El Rey contra la Nobleza.

Que Versalles empiece con los recuerdos de la infancia de Luis XIV, cuando, tras la muerte de su padre estuvo bastante cerca de ser asesinado por los nobles no es algo aleatorio. La infancia y juventud del Rey Luis fue una de las etapas en las que una Francia estaba envuelta en turbulencias políticas ante el vacío de poder provocado por la temprana muerte de Luis XIII, que se unió con los problemas religiosos (católicos y protestantes llevaban unos cuantos años matándose en episodios dignos de Juego de Tronos). Luis XIV, fue protegido por la Regencia de Mazarino y de su madre (que luego no tenía muchas ganas de devolverle el poder a su hijo, lo que dio lugar a algunos enfrentamientos explicados muy detalladamente el Louvre).

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La cuestión es que sea por trauma infantil, o por reflexión política, la serie retrata como punto de partida la disputa del Rey con la nobleza para formar parte de la corte. En términos generales, podemos decir que hasta la época la concepción de la nobleza era la de un derecho propio prácticamente a la altura del Rey. El Rey mandaba y otorgaba su confianza a los nobles, pero la nobleza era algo derivado por la familia de La Gracia de Dios. De hecho, el Rey como tal era un príncipe, en el sentido de “Princeps inter pares”, el primero entre iguales. De ahí la importancia que tenía, por ejemplo, en España el uso de las Cortes de los Reinos. Digamos que la Europa en la que vive Luis XIV ser rey estaba muy bien, pero tenía que coexistir con muchos derechos preexistentes o similares a su corona (incluidos los fueros, en España, igualmente) que limitaban el poder del Rey.

Sin embargo la concepción del Estado como tal, preeminente sobre todos los derechos hace que la figura del Rey siga ganando peso, primero bajo Luis XIII, al que le costó una revuelta importante, y que, finalmente continua Luis XIV. En este sentido, el Rey entiende que enfrentarse a su poder es enfrentarse al Estado y el Estado es la modernidad y la Paz….

El problema religioso.

La Europa del siglo XVII está en un conflicto religioso bastante importante. Quitando en España, donde el integrismo religioso montó un armazón lo bastante sólido como para perseguir igual moriscos, que judíos que protestantes, y en Italia (donde está el Papa, que eso da mucha fe), Inglaterra, Holanda, Flandes y Alemania están metidos en una constante guerra de religión (especialmente concretada en la Guerra de los 30 años, aunque ya llevaban desde principios del siglo XVI de conflicto continuo). De hecho, la obra de Hobbes, padre del estatismo está muy marcada por las guerras en las que el autor de Leviathan se vio obligado a crecer y pasar (mucha hambre). Puede parecer que Hobbes era un facha desde nuestro punto de vista, pero la realidad es que el hombre quería un Estado que evitara que las cuestiones religiosas costaran miles de vidas y de hambre. En definitiva, el Estado era la modernidad y la paz y esa es la idea de Luis XIV.

Francia precisamente tiene una tradición de guerras religiosas importantes con episodios realmente estremecedores. La matanza de San Bartolomé, algo similar a la Boda Roja de Juego de Tronos pero más a lo bestia contra los protestantes (podéis ver una dramatización en La Reina Margot), es una muestra de cómo estaban las cosas, y de hecho, el contrayente de la boda (Enrique IV de Navarra) protestante él, se convirtió al Catolicismo para ser rey (dando lugar a la frase París Bien Vale una Misa), aunque no le sirvió para mantener la cabeza pegada al cuello (todo esto viene en La Reina Margot y, como peli no tanto, pero como libro es bastante recomendable).

En todo caso hay que considerar que la Paz de Westfalia (que cierra la guerra entre católicos y protestantes en la zona de alemania y Países Bajos y que envuelve el Reinado de Luis XIII), supone un cambio al introducir la doctrina “Cuius Regio, egus religio” que significa que todos los habitantes de una nación asimilaban inmediatamente la fe de su soberano. Esto es un elemento fundamental para la creación del Estado Nación  en Europa, dado que genera la unidad cultural y religiosa bajo una única identidad política. Ahora bien, una cosa es que la Paz de Westfalia diga eso y otra cosa es que los protestantes de Francia se quedaran contentos al ser nombrados católicos por decisión real.

Así que Luis XIV a parte de querer mandar  y seguir vivo, muy posiblemente entendiera que la Grandeza de Francia y la modernidad del País significaba dejar de depender de otros poderes y, además, dejar de tener un país metido en Guerras Civiles y todo eso pasaba por que todo el poder estuviera en unas manos: las suyas.

 

La creación del Estado Moderno.

Así que para ello Luis XIV proyecta un par de cosas: primero, dejar claro a los nobles que si son nobles es porque el les deja ser nobles y se lo reconoce (esto es lo que centrará la primera parte de la temporada de Versalles). Exigir acreditar la nobleza e ir a Versalles (donde Cristo Perdió Lo Clavos) es lo más parecido a demostrar quién es el jefe. A esto se suma que, a diferencia de sus vecinos españoles, en los que prácticamente todo poder ministerial estaba en manos de la nobleza, el rey Luis empieza a crear una especie de burocracia. Uno de los detalles que menos se aprecia en la serie es que Colbert, ministro de hacienda (y conocido padre del Colbertismo o dirigismo económico, que sigue en boga en Francia en la actualidad), no es noble ni nada: es ministro de Hacienda porque es una persona que sabe gestionar la hacienda. Esta creación de corte por los méritos tiene una importancia capital porque ellos si que ejercen el poder del Rey, y no se lo deben a ningun origen nobiliario. De hecho, el sociólogo Norbert Elías considera que el origen del concepto individuo solo es posible porque esta burocracia permite que las personas identifiquen su capacidad de ascender o no en la sociedad por los resultados de sus obras y no por su origen.

Acabar con la nobleza también supone acabar con los derechos territoriales. Esto en Francia no es tan complicado porque, a fin de cuentas es básicamente la misma corona, pero en España su nieto Felipe V (nieto de luis XIV) movido por la misma concepción, acabó unificando todo el derecho del territorio en la corona, de manera que acabó con los fueros de la corona de Aragón (los de Castilla ya los había eliminado Carlos V en la Guerra de las Comunidades), reivindicación muy consolidada en el imaginario independentista catalán.

En todo caso, el hecho de centralizar el poder supone crear una estructura en la que es posible el imperio de la Ley (en ese momento, la voluntad del Rey), que luego facilitará el nacimiento del Estado de Derecho. En términos generales podríamos decir que la Revolución Francesa lo que hizo fue darle a la ciudadanía el aparato que sólo había sido posible a través de la monarquía absoluta.

La arquitectura del Poder.

¿Y qué pinta Versalles en todo esto? Versalles representa el poder del Rey. La arquitectura del barroco es la arquitectura del poder, está encaminada a escenificar que quien manda manda y es al que tiene que mirar todo el mundo. De esta manera (si tenéis ocasión de visitar el palacio de Versalles) podréis ver como la habitación del Rey es el punto central al que se orientan todas las miradas al patio. Todo esta diseñado para que la gente admire el poder del Rey. Podéis observar ese tipo de pautas de manera casi idéntica en la Plaza de San Pedro del Vaticano (solo que Versalles es rectangular y San Pedro es una plaza elíptica).

El barroco parte de la idea de que el poder sólo es poder si se demuestra que se tiene. El mismo Norbert Elías cuenta que Richelieu (el malo de los mosqueperros), le dió una bolsa de plata a su hijo (lógicamente bastardo) a ver qué hacía con ella. Cuando un año después el vástago trajo la bolsa con más diner0, el Cardenal tiró la bolsa por la ventan y le dijo que “eso podría haberlo hecho cualquier pobre”.

La idea de hacer Versalles es la de demostrar el absoluto poder del Rey, no sólo para que lo admiren a él, sino para demostrar la grandeza de la que es capaz. A esto se le debe añadir la enorme inversión en obra pública e I+D que supone la construcción del palacio. Como curiosidad se puede decir que la empresa que hizo los espejos de la famosa “Galería de los Espejos”, Saint Gobain, no sólo acabó con el monopolio italiano de la producción de espejos, sino que sigue siendo una de las empresas francesas más importantes en la actualidad.

La monarquía absoluta demuestra una aberración para nuestra concepción actual del mundo. Sin embargo y, paradójicamente, nuestro mundo actual sólo ha sido posible a partir de la creación de un Estado bajo la decisión de cambiar el modelo nobiliario que representa Luis XIV. Dicho de otro modo sin que hubiera un él que fuera el Estado, muy posiblemente hoy no habría Estado y eso es algo bastante importante.

 

 

 

 

 

 

 

inpm

Autor: craselrau

doctor en ciencias políticas, friki, cocinillas y bloguero. Analista web y colaborador en todoseries.